El sector de la carne atraviesa un momento complejo, marcado por una fuerte caída en el consumo y un cambio notorio en los hábitos de compra. Comerciantes aseguran que, mientras hace una década ingresaban alrededor de 200 clientes diarios, hoy ese número se redujo a entre 80 y 100, lo que representa una baja cercana al 50%.
El incremento sostenido de los precios es uno de los principales factores detrás de esta situación. Actualmente, los valores promedio de la carne vacuna rondan los 20.000 pesos por kilo, lo que ha llevado a muchas carnicerías a implementar estrategias para sostener las ventas, como promociones y planes de hasta tres cuotas sin interés con tarjeta.
Ante este escenario, los consumidores comenzaron a modificar sus elecciones. Cada vez es más frecuente que opten por cortes de cerdo o pollo, alternativas más económicas frente al elevado costo de la carne vacuna.
Un alimento históricamente central en la mesa argentina hoy se transforma, para muchos, en un consumo ocasional. Lo que supo ser un símbolo cotidiano de la cultura alimentaria nacional, desde hace ya tiempo empieza a percibirse como un lujo.
La preocupación en el sector es creciente, ya que la combinación de caída del poder adquisitivo y aumento de precios no solo impacta en las ventas, sino también en la sustentabilidad de los comercios. Mientras tanto, el desafío pasa por adaptarse a una nueva realidad donde el consumo ya no es el mismo.



