logo el recado

.

Clima

El tiempo - Tutiempo.net

El termómetro de la calle marca otra cosa


El termómetro de la calle marca otra cosa

Hoy fui al supermercado, como voy casi todos los días. Una rutina simple, cotidiana, de esas donde uno termina tomando el pulso real de la economía. Porque más allá de los discursos, de los números oficiales o de los relatos, es en la góndola donde la realidad se vuelve concreta.

Compré lo de siempre. O al menos lo intenté. Porque al consultar los precios me encontré con algo que ya no sorprende, pero sigue golpeando: los quesos —cremoso, mantecoso, como prefiera llamarlo— aumentaron desde el 1° de abril. Y no hablamos de un ajuste menor. En algunas marcas, las subas llegaron al 15 o 18%. Si uno compara con los valores del verano, el incremento mínimo ronda el 20%.

Charlando en voz baja con quienes trabajan ahí, con los que ven esto todos los días, la respuesta fue clara: nuevas listas desde el 2 de abril, principalmente en fiambres y quesos, tanto duros como blandos.

Podría quedar en una simple catarsis. Pero no. Esto va más allá.

Porque mientras algunos sectores aseguran que “todo está bien”, la realidad muestra otra cosa. Una sociedad cada vez más fragmentada. Hoy leía una nota: un empresario gastronómico contaba que en uno de sus locales, ubicado en una zona de clase media de Buenos Aires, las ventas cayeron un 40%. En otro, en una zona más acomodada, no dan abasto con las reservas.

Dos realidades. Dos Argentinas.

Una donde hay que mirar precios todos los días, hacer cuentas, resignar productos. Y otra donde eso no es una preocupación.

En paralelo, vemos cómo crecen patrimonios, cómo ciertos sectores del poder avanzan sin freno, mientras gran parte de la sociedad parece anestesiada. O tal vez cansada. O tal vez esperando.

Se suman decisiones que generan ruido: funcionarios que acceden a beneficios que antes cuestionaban, casos que pierden espacio en la agenda pública, temas sensibles que pasan de largo.

Y mientras tanto, está el de a pie. El que se levanta temprano, el que espera un colectivo que no llega, el que vive de una changa sin saber si le va a alcanzar. El comerciante que vende menos. La pyme que duda si puede seguir. El turismo que no repunta.

La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo?

No solo como cronista, sino como alguien que camina la calle todos los días. ¿Cuál es el límite? ¿Cuánto más se puede tensar esta realidad?

Porque se podrán discutir números, construir relatos o intentar tapar lo evidente. Pero la evidencia siempre aparece. Está en la góndola, en el bolsillo, en la mesa de cada casa.

Y desde este lugar, al menos, la vamos a seguir contando.

Reseñas

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *