El pasado 15 de mayo se conoció el fallo del “Concurso Nacional de Ideas Rectoras y Master Plan, a dos vueltas, para el desarrollo del frente costero de Miramar entre los arroyos El Durazno y Las Brusquitas”, una iniciativa impulsada por el Municipio de General Alvarado junto al Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX, con el auspicio de FADEA y el Consejo Superior del CAUBA.
El certamen convocó a profesionales de todo el país a imaginar el futuro de uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la ciudad: unas 39 hectáreas ubicadas sobre el borde marítimo, un área que históricamente ha mostrado una débil conexión entre la trama urbana y el mar.
La propuesta se desarrolló en dos etapas. La primera estuvo orientada a la generación de ideas rectoras para fortalecer el vínculo entre la ciudad y el paisaje costero, repensando el rol de la Ruta Provincial 11 como boulevard de acceso urbano, mejorando las visuales al mar y promoviendo nuevas formas de recorrer y habitar el frente costero. La segunda instancia avanzó sobre el diseño de un master plan, incorporando aspectos vinculados al espacio público, la movilidad, el desarrollo turístico, los usos del suelo y la preservación ambiental.
El jurado estuvo integrado por los arquitectos Marcelo Lorelli, en representación de FADEA; Juan Manuel Paramio y Matías Gatti, por el Municipio de General Alvarado; Fernando Ariel Galera, por el CAUBA Distrito IX; y Gabriel Santinelli, elegido por los participantes.
Una nueva forma de pensar la ciudad
El primer premio fue otorgado al equipo conformado por los arquitectos Marcela Orcaje, Maximiliano Pignatelli, Patricio Munguía, Agustín Pinedo, Ezequiel Martínez y Guillermo Canutti.
El jurado destacó especialmente el sólido marco conceptual de la propuesta, sustentada en tres ejes principales: articulación urbana, integración de usos y amortiguación climática.
Uno de los aspectos más valorados fue la creación de un biocorredor continuo de espacios públicos que concibe al paisaje natural como patrimonio ambiental y elemento estructurador del crecimiento urbano. La propuesta plantea una nueva hipótesis de ciudad complementaria a la Miramar actual, basada en escalas caminables y en el concepto de “ciudad de cercanía”, donde los servicios, espacios públicos y equipamientos se encuentren a distancias accesibles para la vida cotidiana.
El proyecto incorpora nuevos sectores de equipamiento, descentralización urbana y una reorganización del tejido que combina viviendas colectivas vinculadas a parques y arroyos con áreas de loteos unifamiliares de menor densidad hacia el interior.
Otro de los puntos sobresalientes es la creación de un paseo público sobre el arroyo, concebido como una gran diagonal verde que conecta la ciudad con el mar y rompe la histórica barrera física entre ambos espacios. Además de su valor urbano y paisajístico, el parque inundable previsto funcionaría como infraestructura resiliente frente a lluvias intensas y eventos climáticos extremos.
Segundo premio: paisaje e infraestructura verde
El segundo premio fue para el equipo encabezado por el Mg. Arq. Juan Martín Flores junto a colaboradores y asesores especializados en paisaje.
La propuesta se estructuró alrededor de un “Parque Urbano Verde Marítimo”, concebido como el gran organizador del nuevo frente costero. El jurado valoró especialmente la calidad de sus espacios públicos y la flexibilidad de los programas urbanos planteados.
El proyecto integra el arroyo, la vegetación existente y la geomorfología natural dentro de un corredor ecológico que articula drenaje, paisaje y recreación. También desarrolla un sistema hídrico basado en canales, acequias y lagunas de retención para gestionar excedentes pluviales y adaptarse a fenómenos climáticos extremos.
Entre sus principales objetivos aparece la consolidación de una nueva puerta urbana hacia el mar, donde naturaleza, movilidad y urbanización se desarrollen de manera progresiva y equilibrada.
No obstante, el jurado observó algunos aspectos vinculados al impacto ambiental potencial, los costos de ejecución de determinadas intervenciones y la magnitud de la superficie edificada propuesta para el sector.
Tercer puesto: movilidad y preservación ambiental
El tercer premio correspondió al equipo integrado por Matías Augusto Erguy Grill, Sofía Rueda Curti y Gina Lo Blundo.
La propuesta fue reconocida por su estrategia para recuperar el espacio público costero y por un sistema de movilidad que combina transporte público, bicisendas y recorridos peatonales, reduciendo la dependencia de la actual Ruta 11.
Asimismo, se destacó el respeto por el sistema de acantilados y la identificación de corredores ecológicos destinados a preservar la flora y fauna autóctonas.
Menciones honoríficas
El jurado otorgó además dos menciones honoríficas, sin orden de mérito, a los equipos encabezados por el arquitecto Raúl Walter Arteca y por los arquitectos Marcelo Lenzi y Mario Pérez.
Un debate que trasciende a Miramar
Más allá de los resultados, el concurso vuelve a poner sobre la mesa una discusión presente en numerosas ciudades costeras argentinas: cómo crecer sin perder el vínculo con el paisaje natural que les dio origen.
Las propuestas premiadas coinciden en una idea central: el mar ya no puede ser pensado únicamente como una postal turística, sino como parte activa de una estructura ambiental, social y territorial compleja. Espacio público, corredores ecológicos, movilidad sustentable, gestión hídrica y resiliencia climática aparecen como herramientas fundamentales para construir ciudades más equilibradas y preparadas para el futuro.
En ese marco, Miramar comienza a delinear una nueva visión urbana. El borde costero deja de ser un límite físico para transformarse en una oportunidad de integración entre ciudad, naturaleza y vida cotidiana, proyectando una identidad que busca crecer sin renunciar a los valores ambientales y paisajísticos que la distinguen.(Fuente clarín.com)




