Por Pablo Menéndez.- Este cronista viene advirtiendo sobre las consecuencias que podría tener la eliminación del beneficio de Zona Fría. No se trata solamente del posible aumento de entre un 20% y un 30% en las facturas, según el consumo y la situación de cada usuario. Hay un segundo aspecto que merece ser explicado con claridad.
El proyecto no plantea simplemente dejar de pagar el beneficio. Según la advertencia de STIGAS, los usuarios de la Región continuarían realizando el aporte destinado al Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos de Gas, mientras el descuento territorial general dejaría de aplicarse y la posibilidad de recibir una bonificación quedaría sujeta a determinados requisitos económicos y patrimoniales.
En otras palabras: se podría perder el beneficio general de Zona Fría sin dejar de aportar al fondo que financia el sistema.
Y ahí aparece la pregunta que este cronista considera inevitable: ¿qué beneficio concreto queda para el usuario que sigue aportando?
Es una discusión que debería estar mucho más presente en General Alvarado. Porque mientras se discuten permanentemente otros temas, resulta llamativo el silencio de nuestros dirigentes locales frente a una medida que puede impactar directamente en las facturas de miles de vecinos.
También corresponde que cada uno de nosotros tome conciencia. Las decisiones nacionales tienen consecuencias, pero nuestros representantes locales también tienen la responsabilidad de fijar posición y explicar qué piensan hacer frente a ellas.
En Zona Fría, como ocurrió con otros servicios, no alcanza con enterarnos cuando llega la factura. Hay que discutirlo antes.




