Por Pablo Menéndez- Y finalmente pasó. El Senado aprobó la quita del beneficio de Zona Fría. General Alvarado queda afuera. Lo veníamos advirtiendo. Lo dijimos cuando todavía se discutía. Lo dijimos cuando algunos preferían mirar para otro lado. Y lo dijimos porque sabíamos que, tarde o temprano, esto iba a terminar impactando en el bolsillo de los vecinos.
Todavía no terminamos de acomodarnos después de los aumentos que llegaron en las facturas de gas. Todavía tenemos presente lo que significó pagar más, incluso consumiendo menos.
Y ahora llega esto. La discusión terminó planteándose como una pelea entre provincias: sacarle a unos para darle a otros. Y ahí está, para mí, uno de los grandes problemas.
Si las provincias del norte necesitaban una herramienta para afrontar sus consumos energéticos durante los meses de mayores temperaturas, había que buscar una solución. Pero no necesariamente había que sacársela a quienes también la necesitan.
No era necesario enfrentar a una provincia contra otra. No era necesario convertir esto en una lucha de pobres contra pobres.
Y mientras tanto, General Alvarado queda del lado de los que pierden. Más de 17 mil usuarios del distrito van a tener que afrontar las consecuencias de una decisión que, a partir de ahora, habrá que seguir de cerca factura por factura.
Quizás durante los próximos meses no se note con toda su dimensión. Estamos entrando en primavera. Después llegará el verano.
Pero guarden esta editorial. Pónganla en favoritos. Porque el invierno vuelve. Y las facturas también. Ya tuvimos aumentos importantes. En este mismo medio mostramos facturas que registraron incrementos del 61%, incluso con menor consumo.
Eso no es un cálculo hecho en un escritorio. Es una factura contra otra. Es lo que paga una familia. Lo que paga un jubilado. Lo que paga un trabajador. Lo que paga un comerciante. Un cuentapropista. Un emprendedor. Cada uno puede ponerle el nombre que quiera.
Ahora vendrá una nueva etapa de aumentos, con la pérdida del beneficio de Zona Fría sumándose a la evolución de las tarifas energéticas. Algunos estimarán un 25%. Otros hablarán de un 30, un 35 o incluso más. Nosotros vamos a hacer algo mucho más sencillo.
Vamos a esperar las facturas. Y cuando lleguen, las vamos a comparar. Una contra otra. Porque ahí no hay relato. Ahí está la realidad.
Y entonces veremos cuánto terminó costando esta decisión para cada vecino de General Alvarado. Nosotros vamos a tener la conciencia tranquila. Porque lo advertimos antes. Como lo advertimos otras veces. Tarifazo tras tarifazo. Y después las facturas terminaban llegando.
Por eso hoy solamente queda decir una cosa: Yo te avisé.




