El Sindicato de la Industria del Gas de la Costa Atlántica (Stigas) advirtió sobre los graves perjuicios que genera la paralización de la planta compresora de Las Armas, una obra estratégica del Gasoducto de la Costa que registra un avance cercano al 80% y que permanece inconclusa, sin definiciones oficiales sobre su continuidad.
A través de un comunicado, el gremio calificó a la planta como “una infraestructura central para el sistema gasífero regional”, cuya finalización requería únicamente el tramo final de los trabajos. Sin embargo, denunciaron que la obra fue frenada y luego abandonada por el Gobierno nacional, sin que hasta el momento se haya informado un plan concreto para su reactivación.
Desde Stigas explicaron que la planta fue proyectada para aumentar la capacidad de transporte y mejorar la presión del gas natural en Mar del Plata y gran parte de la Costa Atlántica. “Fue pensada para aportar previsibilidad al servicio, mayor seguridad operativa y una respuesta adecuada frente a los picos de consumo”, señalaron.
En el caso puntual de Mar del Plata, según consignó el diario La Capital, el principal beneficio estaba vinculado a la posibilidad de garantizar mayor presión en la red, evitar cortes y ampliar la factibilidad para la incorporación de nuevos usuarios. De haberse concluido, “la planta hubiera permitido robustecer el sistema, mejorar la calidad del servicio y facilitar la conexión de más hogares e industrias en una ciudad que suele enfrentar limitaciones durante los períodos de mayor demanda”, remarcaron desde el sindicato.
El secretario general de Stigas, Ezequiel Serra, sostuvo que “la planta compresora de Las Armas es una obra fundamental para el desarrollo energético de la región” y advirtió que dejarla inconclusa cuando estaba prácticamente terminada “implica un enorme desaprovechamiento de recursos públicos y una señal muy negativa para el futuro de la infraestructura gasífera”.
Además, el gremio alertó que el abandono de la obra no solo representa “una pérdida económica significativa”, sino que también provoca el deterioro progresivo de las instalaciones y del equipamiento ya montado. Esta situación, indicaron, limita la expansión del gas por redes y compromete la calidad del servicio en decenas de localidades que dependen de este refuerzo del sistema.
Finalmente, desde Stigas advirtieron que la falta de una decisión política clara impacta directamente en los trabajadores del sector y en miles de usuarios. “Mientras se habla de ajuste y recorte, se deja abandonada una obra clave que podría estar prestando un servicio esencial a la comunidad”, cuestionó Serra.
Por último, el sindicato exigió la inmediata reactivación y finalización de la planta compresora de Las Armas y reclamó “una decisión política urgente” que priorice la inversión en infraestructura energética, el empleo y el derecho de la población a contar con un servicio de gas seguro, confiable y de calidad.



