Con un avance cercano al 90%, la Planta Compresora de Las Armas quedó frenada tras la paralización de la obra pública dispuesta por el gobierno de Javier Milei. La falta de reactivación impacta de lleno en vecinos de General Pueyrredon, General Alvarado y el Partido de La Costa.
El Gasoducto de la Costa es una de las obras energéticas más postergadas del país. Iniciada hace años y atravesada por distintas gestiones —desde la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner hasta la actual administración nacional—, el proyecto continúa sin completarse. La consecuencia es concreta: más de 100.000 hogares de la región siguen sin acceso al gas natural y dependen de garrafas o leña para calefaccionarse y cocinar.
Si se finalizara, la obra permitiría que miles de familias cuenten por primera vez con un servicio básico en sus viviendas y, al mismo tiempo, mejoraría la calidad y presión del suministro en zonas donde hoy se registran caídas frecuentes.
El rol clave de la Planta Compresora de Las Armas
El punto neurálgico del proyecto es la Planta Compresora ubicada en la localidad de Las Armas, a unos 100 kilómetros de Mar del Plata. Esta infraestructura resulta esencial para ampliar la capacidad de transporte de gas en toda la región costera. Su puesta en funcionamiento no solo reforzaría la presión en hogares e industrias ya conectados, sino que habilitaría nuevas conexiones domiciliarias en barrios que hoy no tienen acceso a la red.
Un equipo del noticiero de Telenoche recorrió recientemente las instalaciones inconclusas, una situación que ya había sido advertida en enero por el Sindicato de la Industria del Gas de la Costa Atlántica (Stigas). En el predio se observan caños de gran diámetro, valuados en millones de dólares, abandonados sobre el suelo y sin instalación, reflejo del deterioro de una obra que quedó a mitad de camino.
El equipo periodístico de El Trece Noticias también visitó Camet Norte, uno de los barrios afectados por la falta de finalización del gasoducto. Allí, como en distintos sectores de General Alvarado y el Partido de La Costa, las familias dependen exclusivamente de garrafas para bañarse, cocinar y calefaccionarse.
Impacto social y costos crecientes
La ausencia del servicio encarece el costo de vida y obliga a muchas familias a recurrir a alternativas menos seguras o más precarias. Durante el invierno, el problema se agrava por las bajas temperaturas y el aumento del consumo energético, especialmente en localidades costeras donde la demanda crece por razones climáticas y turísticas.
Especialistas del sector advierten que, de retomarse hoy los trabajos, los costos serían aún mayores. Cada uno de los caños abandonados debería someterse a peritajes técnicos para determinar si se encuentran en condiciones de uso, lo que implicaría nuevas inversiones antes de reiniciar la obra.
Mientras tanto, el Gasoducto de la Costa permanece como símbolo de una infraestructura estratégica inconclusa, atravesada por cambios de gestión y falta de definiciones políticas, que continúa afectando la vida cotidiana y el desarrollo productivo de miles de familias en el sudeste bonaerense.



