La salida del titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Marco Lavagna, se confirmó este lunes y generó fuerte impacto político y técnico, al producirse en la antesala de la difusión del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). La decisión estuvo atravesada por conflictos internos, reclamos salariales y, según reconoció el propio Gobierno, diferencias en torno a la publicación de los nuevos datos de inflación.
Lavagna había asumido la conducción del organismo el 30 de diciembre de 2019 y durante su gestión buscó consolidar un esquema de estadísticas públicas con criterios de transparencia y normalización, tras los años de intervención que afectaron la credibilidad del INDEC. Sin embargo, su salida se dio en un contexto interno complejo, marcado por el congelamiento salarial y la tensión con los trabajadores del instituto.
El dato central de la renuncia quedó expuesto tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien blanqueó que el Gobierno decidió postergar la difusión del nuevo IPC. Según reveló, el índice actualizado —que incorpora la clasificación Coicop 2018 y nuevas ponderaciones basadas en la ENGHo 2017-2018— habría arrojado una inflación del 3,4% para enero, un número que chocaba con el discurso oficial de desaceleración sostenida de precios.
“Marco tenía como fecha para implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar el cambio una vez que el proceso de desinflación esté totalmente consolidado”, afirmó Caputo en una entrevista radial, confirmando que el Gobierno continuará utilizando el índice actual por el momento.
Desde el gremio ATE INDEC expresaron su preocupación por la renuncia. El delegado Raúl Llaneza sostuvo que la dimisión “llama poderosamente la atención” por producirse a pocos días de la publicación del nuevo IPC y reiteró el reclamo por un organismo estadístico autónomo, ajeno a presiones políticas.
La salida de Lavagna deja interrogantes abiertos sobre el futuro inmediato del INDEC, la credibilidad de los indicadores oficiales y el momento en que finalmente se implementará el nuevo índice de inflación, clave para medir el impacto real de la política económica del Gobierno.




