logo el recado

.

Clima

El tiempo - Tutiempo.net

Editorial: la línea de flotación ya está rota


Editorial: la línea de flotación ya está rota

No es Miramar. No se equivoquen. Miramar es apenas el espejo más nítido de algo que ya está pasando en todos lados.

Cuando los grandes medios hablan de caída del consumo, de comercios que bajan la persiana, de industrias trabajando al 50%… están describiendo un fenómeno.
Pero cuando eso baja al territorio, cuando eso se vive en un pueblo, la cosa cambia. Porque ahí no hay espalda. Ahí la línea de flotación es mucho más frágil. Y cuando se rompe… se rompe todo.

Hace tiempo que hablo con comerciantes, con empleados, con trabajadores públicos, con gente que está en la calle todos los días. Y hay algo que se repite, sin importar el rubro ni la edad: no da más.

No es una frase armada. Es un diagnóstico. Y ojo, porque esto no es una discusión ideológica. No es “lo de antes o lo de ahora”. Es el hoy. Y el hoy está golpeando fuerte.

Algunos intentan comparar este momento con otros procesos económicos. Con la convertibilidad, con modelos liberales del pasado. Pero hay una diferencia clave: en aquellos años, con todos sus problemas, hubo un tramo donde la plata circulaba. Donde la gente consumía, donde el comercio se movía, donde el día a día tenía cierto aire.

Hoy no.

Hoy hay sectores que están haciendo grandes negocios, sí. Finanzas, minería, grandes extensiones del campo. Pero eso no derrama en los pueblos. No llega al almacén, no llega al kiosco, no llega al que paga un alquiler o al que tiene dos empleados que ya no sabe cómo sostener.

El mercado interno está apagado. Y cuando el mercado interno se apaga, los pueblos se apagan.

A eso sumale una apertura de importaciones sin control, que termina de asfixiar al que produce o vende acá. Es una ecuación simple: menos ventas, más presión, más cierres.

Y lo más preocupante no es solo lo económico. Es el clima.

Empieza a aparecer algo más profundo: la desesperanza. Esa sensación de que no hay salida cercana. De que no alcanza con aguantar. De que el esfuerzo ya no garantiza nada.

Entonces la pregunta es inevitable: ¿qué hacemos mientras tanto?

¿Nos quedamos callados? ¿Esperamos? ¿Esperamos qué, exactamente?

Porque esto no es un error de cálculo. Es un modelo. Y el modelo está funcionando como fue pensado. El problema es a quién deja afuera.

Y en esa lista están los pequeños comerciantes, las pymes, el laburante común, el que mueve la economía real.

Después aparecen los comentarios de siempre: “¿Qué querés, volver a lo de antes?” No. No se trata de eso.

Se trata de decir que esto así no está funcionando para la gente común. Y que el desgaste tiene un límite. Porque la resistencia también se agota. Y nadie parece estar midiendo cuánto falta para ese límite.

Desde un pueblo como Miramar se ve claro. Porque acá las cosas no se maquillan. Se ven en la cara de la gente, en la charla corta, en el negocio vacío, en la preocupación que ya no se disimula.

Y si esto pasa acá… imaginen lo que está pasando en ciudades más grandes, en el interior profundo, en lugares donde la caída pega igual o peor.

Los municipios ya empiezan a sentirlo. Las decisiones empiezan a ser defensivas. Y cuando el Estado local empieza a ajustarse, es porque la situación ya está entrando en zona crítica.

Por eso esto no es una editorial cómoda. Es una advertencia.

Después, como dice la canción: yo te avisé.

Reseñas

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *