Por Pablo Menéndez.- Endeudamiento, apuestas online y el costo de vivir: tres señales que también hablan de General Alvarado. Hay números que aparecen todos los meses. La inflación. El porcentaje de aumento de los alimentos. Las tasas. El costo de los servicios. Los índices que explican cómo está la economía. Y hay otros números que no aparecen con tanta facilidad.
Los que están en la libreta del almacén. Los que quedan pendientes en una tarjeta. Los que aparecen en una aplicación de un banco o una billetera virtual. Los que llegan en una factura de gas o de electricidad. Los que una familia calcula antes de decidir qué compra y qué deja para el mes siguiente.
Es ahí donde quizás haya que mirar también.
Porque en General Alvarado hay tres temas que parecen diferentes, pero que en realidad empiezan a formar parte de una misma fotografía: el endeudamiento de las familias, la expansión de las apuestas online y el costo real de vivir todos los días.
La deuda como salida
El endeudamiento de los hogares dejó de ser solamente una cuestión financiera. Para muchas familias, el crédito puede ser una herramienta para comprar algo que de otro modo sería imposible. Pero cuando el crédito comienza a utilizarse para pagar comida, servicios, medicamentos o gastos corrientes, la situación cambia.
Ya no se trata solamente de financiar una compra. Se trata de llegar a fin de mes.
En General Alvarado ya existen datos que permiten mirar este fenómeno con mayor atención. Y la problemática tampoco es ajena a lo que ocurre en el resto de la provincia: informes recientes muestran un crecimiento de la morosidad de los hogares bonaerenses y una importante cantidad de personas que quedaron fuera del crédito formal.
La pregunta que deberíamos hacernos es sencilla: ¿Cuánto de ese endeudamiento se toma para crecer y cuánto se toma para sobrevivir?
Las apuestas online: una puerta que también está en nuestros teléfonos
Y cuando una familia atraviesa dificultades económicas, aparece otra problemática que merece una mirada especial: las apuestas online. No estamos hablando de un fenómeno lejano.
Los chicos y los jóvenes conviven diariamente con publicidad, promociones, influencers, transmisiones deportivas y plataformas que presentan el juego como entretenimiento.
General Alvarado tiene, además, una herramienta concreta.
El Concejo Deliberante sancionó en marzo de 2024 la Ordenanza 052/24, que establece una campaña preventiva dirigida a niños y adolescentes sobre los riesgos de las apuestas online. La norma contempla charlas en escuelas, participación de profesionales de la salud mental y especialistas en adicciones, articulación con organizaciones vinculadas a la ludopatía y actividades alternativas para los adolescentes.
No corresponde todavía decir si esa política fue efectiva o no. Pero sí corresponde preguntar cuándo va a ponerse definitivamente en agenda. Porque si el problema crece, la prevención no debería llegar después.
Y después está la otra inflación
Está la inflación que publica el INDEC. Y está la inflación que conoce la gente cuando entra a un almacén. No necesariamente son dos inflaciones distintas. Es la misma realidad vista desde dos lugares diferentes.
En julio, el índice nacional marcó un 2,1% mensual y un 33,8% interanual. Pero hagamos el ejercicio de caminar por un barrio.
Una familia que vive lejos de las grandes superficies comerciales no siempre tiene la posibilidad de trasladarse para buscar una promoción, comparar diez precios o comprar determinada cantidad de productos.
Compra donde puede. Y ahí aparece el almacén, el mercadito, el pequeño comercio del barrio.
Ese comerciante también tiene su propia realidad: muchas veces no compra directamente a una gran fábrica. Puede hacerlo a través de una distribuidora y ese costo termina formando parte del precio final.
Fábrica.
Distribuidora.
Comercio.
Y finalmente, el vecino.
Por eso sería interesante empezar a mirar algo que casi nunca aparece en los grandes índices: cuánto cuesta realmente vivir en los barrios de General Alvarado. Y hay otro elemento que conocemos desde hace décadas, aunque haya cambiado de forma: el fiado.
Antes estaba la libreta. Hoy puede ser una anotación, un mensaje, una cuenta pendiente o simplemente la confianza entre el comerciante y el vecino.
El fiado permite resolver el presente. Pero también tiene un costo.
Y no necesariamente porque el comerciante quiera aprovecharse de alguien. Muchas veces el pequeño comerciante también está financiando con su propio bolsillo. Tiene que protegerse, reponer mercadería, pagar sus cuentas y sostener su negocio.
Todos están haciendo equilibrio.
La energía también entra en esta cuenta
A todo esto se suman las facturas. Gas. Electricidad.
Y particularmente en invierno, cuando calefaccionarse no es una opción sino una necesidad.
Los cuadros tarifarios oficiales muestran que las estructuras tarifarias de electricidad fueron modificándose entre julio de 2025 y julio de 2026, mientras que en gas también se aplican nuevos cuadros tarifarios desde julio de este año.
Por eso, más que quedarse solamente con el porcentaje de aumento de una tarifa, hay que mirar qué pasó con una factura concreta de una familia concreta, manteniendo comparable el consumo y la categoría.
Porque ahí es donde el número deja de ser una estadística. Se convierte en una decisión:
¿Calefacciono toda la casa? ¿Uso menos el horno? ¿Dejo una habitación sin calefacción? ¿Pago la tarjeta? ¿Compro hoy o espero?¿Pido prestado?
Tres problemas, una misma preocupación
Quizás por eso estos tres temas que aparecen esta semana en nuestra agenda no estén tan separados como parecen.
Endeudamiento. Apuestas online. Costo real de vivir.
Uno puede llevar a una familia a buscar crédito. Otro puede llevar a un joven a buscar en el juego una salida que no existe. Y el tercero obliga todos los días a hacer cuentas cada vez más ajustadas.
No se trata de decir que todo está mal. Tampoco de negar que existen indicadores económicos que muestran una inflación mucho menor que la de años anteriores.
Se trata de algo más sencillo: escuchar lo que está pasando abajo. En la casa. En el barrio. En el almacén. En la escuela. En la factura. En el teléfono.
Porque quizás haya una parte de la realidad de General Alvarado que no esté escrita todavía en ningún índice. Pero que los vecinos conocen perfectamente.
Y esa realidad también merece estar en nuestra agenda.




