No tengo ganas de sostener más esto. Ni la cara de que todo está bien. Ni el papel de que puedo con todo. Ni esa mentira repetida de que hay que estar siempre firme.
No.
Hoy no.
Hoy no puedo. Y no quiero disfrazarlo.
Porque cansa. Cansa hacerse el fuerte. Cansa tragarse lo que duele. Cansa seguir como si nada mientras algo adentro se rompe en silencio.
Y lo peor… es que pareciera que eso es lo que está bien.
Que caerse molesta. Que dudar incomoda. Que mostrarse frágil espanta.
Entonces muchos se corren. Miran para otro lado. Prefieren no ver.
Pero esto también soy yo. El que no puede. El que se equivoca. El que se cansa.
Y no hay ningún manual que diga que eso está mal.
Así que no… no voy a seguir actuando.
Si tengo que estar mal, voy a estar mal. Si tengo que frenar, voy a frenar. Si tengo que soltar… voy a soltar.
Porque sostener por sostener también te rompe. Y hoy no voy a seguir rompiéndome en silencio.
Hoy elijo estar como estoy. Sin disfraz. Sin actuación. Sin pedir permiso.




